sábado, 5 de enero de 2013

Del gafe a los hitlerianos (recuerdos a propósito de Rato)

IMF Managing Director Rodrigo de Rato y Figare...
Director Rodrigo de Rato y Figaredo during a press briefing at IMF Headquarters (Photo credit: Wikipedia)
La entrada de Rodrigo Rato en Telefónica, empresa que se privatizó cuando él era responsable ministerial en tiempos de Aznar, me lleva a preguntarme por la prolífica carrera de un hombre que, según las quinielas del momento, iba a suceder a su jefe entonces. Precisamente, este desvela en sus memorias (o libro autobiográfico) que no lo fue porque no aceptó el cargo o engargo. Hace algunos meses, en esta bitácora, me referí al que fue considerado en aquellos tiempos (hace solo una década, más o menos) de los mejores políticos del país.

En estos meses, observando todo lo que está aconteciendo alrededor de su figura (Bankia, informes que lo consideran de los peores gestores, imputación, etc), recuerdo aquellas reflexiones que rebotan en mi cabeza ahora que Alierta ficha a la eterna promesa económica, como le consideran en algunos círculos del PP, para su empresa.

No es cuestión de vagancia. Ahora mismo se me ocurren muchas cosas que escribir sobre Rato. Sin embargo, en Del gafe a los hitlerianos están plasmadas algunas de ellas.
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viernes, 4 de enero de 2013

2013, un año de esperanza


A punto de volver as terras do interior, cuando 2013 acaba de comenzar, me complace decir que este año, el que termina en 13 y en contra de lo que dicen los agoreros, va a ser un año de esperanza. Y muchos se preguntarán ¿Por qué esta afirmación?

No prestaremos atención a las cifras del paro, las más altas de la historia aunque en diciembre haya descendido. No atenderemos a la constante labor privatizadora, perdón, “externalizadora” de algunas comunidades autónomas en materia de Sanidad. No nos fijaremos en el desmantelamiento de la Educación Pública, porque, hay que ser realistas, todos lo que hemos estudiado en ella somos inep… estamos peor preparados y lo mejor es restarle recursos para dedicarlos a la concertada o privada, y si es con tintes ultrareligiosos, mejor (es que ellos sí que luchan y enseñan los valores verdaderos). No nos dejaremos llevar por las voces que denuncian un desmantelamiento del estado del bienestar, porque todo es mentira. Esta clase política lo hace por nuestro bien.

2013 tampoco será malo en un plano estrictamente económico, ya que la prima de riesgo cuando gobernaban los ‘listos’ que precedieron a Mariano era inferior pero de peor calidad; ahora está en 360/400 pero es el anticipo de que nos paguen cuando busquemos dinero para financiarnos. Tampoco nos pararemos en el hecho de que a los funcionarios les han quitado la paga extra, pues finalmente ha descendido el paro en diciembre. Hubo quien aseguró que iba a afectar a las compras navideñas pero el exceso consumidor propio de estas fechas ha provocado incluso más ventas, de ahí las contrataciones (por cierto, no serán temporales puesto que a finales de este año volverán, es decir, esos empleados de supermercado son “fijos discontinuos”).  A propósito, que los empleados públicos empiecen a valorar el quedarse sin extra de julio porque, sin que ellos lo sepan, a la larga, ayuda a incentivar el consumo y, por ende, la economía.

Tampoco haremos caso al rojerío que sólo ve el vaso medio lleno, o vacío,  en materia de lo que sea, porque llevan en la sangre lo de protestar por todo. Siempre ven las cosas mal y no hay manera de que modifiquen su punto de vista, ni siquiera cuando nuestra balanza comercial alcanza cotas históricas. Ante esto argumentan que es lógico, dado que si no importamos y seguimos exportando, cuestión de matemáticas,  es normal que ese parámetro mejore. ¡Paparruchas!

En realidad, y dejando de lado todo este argumentario interesado, 2013 será un año de esperanza, de Esperanza Aguirre. Sí, porque la ‘lideresa’, en contra de lo que muchos dijeron cuando hizo una pausa en su prolífica carrera política para regresar a su puesto de funcionaria (sin paga extra de Navidad), ha regresado; y lo ha hecho con fuerza, para respaldar a uno de sus cachorros, Carromero, cuyo ingreso en una cárcel de Segovia responde a una conspiración judeo-masónico-comunista. Ella lo ha dejado claro: en un país democrático como el nuestro, nadie va a la cárcel por algo así. Es su regreso a los informativos de televisión, a las primeras páginas de los periódicos, a los ‘boletos’ de radio. Es ella, la mujer que se dedica a la cosa pública, la que mejor maneja los tiempos y las claves de la comunicación. 

Ante esto me surgen dos cuestiones:

La primera es que Mariano Rajoy se prepare porque a dos años de las municipales, Esperanza, ‘nada gallega’ ella, reaparece (si es que se ha ido en algún momento) y lo hace con fuerza.
 
La segunda es que Farruquito se estará tirando de los pelos por no estar afiliado a algún partido político.

*Artículo publicado en www.pontevedraviva.es

viernes, 21 de diciembre de 2012

La última limpiadora


Hoy, el día que según los mayas se acaba el mundo, el salón de actos del Complexo Hospitalario Montecelo de Pontevedra, ha acogido el homenaje que las autoridades políticas han rendido a aquellos trabajadores que, formando parte de la administración pública, han llegado a la edad de jubilación, una fase que ahora mismo se encuentra de plena actualidad por motivos nada positivos, aunque estos ahora no vienen al caso. Médicos, enfermeros, celadores, administrativos y ella, la última limpiadora que todavía formaba parte (en realidad aún lo es hasta el día 25 de diciembre) de la plantilla de empleados públicos del Servicio Galego de Saúde (SERGAS).

Se llama Carmen y sé de muy buena tinta que no quería asistir al acto porque que “hago yo allí entre tanta gente importante”. Así es ella. Todos estos años trabajando en las clínicas primero de Raxó, de Poio y ahora de Combarro le han servido para ganarse el respeto y el cariño de sus compañeros y usuarios. Carmen ha cumplido con sus años de servicio a la administración con un desempeño admirable y por su cabeza ha pasado el continuar más tiempo pero “tal y como están las cosas ahora, cualquiera se fía, no vaya a ser que al final me quede sin pensión”.

Más de treinta años trabajando, primero para el Instituto Social de la Marina y luego para el SERGAS, le han permitido encontrarse con monjas cuya mayor cualidad era la de olvidarse de los valores que conlleva el hábito, inspectores de Sanidad que siempre miran por encima del hombro (lógico, “yo sólo soy la limpiadora”), políticos que se creen por encima del bien y del mal y dominan el ordeno y mando, en realidad es lo único que dominan; más de tres décadas conociendo a gente. Llorando cuando Manuel, el hombre mayor que cada semana no faltaba a su cita con el médico, dejó de pasarse por la clínica por no poder superar su enfermedad o no vencer a la edad.

Por desgracia en este tiempo ha habido muchos Manueles y Ángeles y… lágrimas de angustia y pena hacia personas con quienes mantenía esa particular relación de idas y venidas a la consulta. Aunque también sosiego que tomaba la forma de sonrisa cuando la intranquilidad del turista que llegaba encontrándose muy mal se convertía en alivio al saber sólo se trataba de un susto; “ve cómo al final no era nada”, contestaba Carmen; o cuando la vecina de Combarro logró vencer la mordedura del bicho del cáncer.  Porque eso ha sido Carmen, una mujer a la que el buen humor y sus ganas de vivir y ayudar han acompañado cada día de trabajo.

De ese carácter y de las bromas para animar a los demás han sido testigos quienes a lo largo de estos años han formado parte del plantel de la clínica, de forma permanente o esporádica.  Ellos pueden ratificar todo esto.

Ahora le toca descansar, se lo ha ganado. Muchos años trabajando, primero en Holanda (sí, Carmen también fue emigrante) y luego en el local que el Instituto Social de la Marina tenía en San Roque. Conozco bien la historia. De hecho hoy me hubiera gustado estar presente en el homenaje, pero desde Madrid también le hago llegar mi admiración. A pesar de ese complejo que parece que la ha acompañado estos años por el que se siente inferior por ser la señora de la limpieza, Carmen o Cate (como la conocen sus seres queridos), ha sido una luchadora y ahora le llega el momento de disfrutar de sus nietas, su marido, sus hijos, en definitiva, de su familia.

Se lo ha ganado. Lo sé de primera mano, no en vano, Cate, Carmen, la última limpiadora, es mi madre.
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jueves, 13 de diciembre de 2012

Los Montoros de la prensa local

A raíz de la ¿amenaza? lanzada por el ministro Cristóbal Montoro y la reacción de algunos medios de comunicación a nivel nacional me vienen a la cabeza esos momentos apasionantes relacionados con mis experiencias en el periodismo local y regional; unas vivencias que, por otra parte, padecen, han padecido y sufrirán en el futuro compañeros de profesión de eso que se ha dado en llamar periodismo de provincias (el más bonito, dicho sea de paso).

A quienes hemos trabajado en medios con ámbitos circunscritos a esas delimitaciones territoriales, lo de Montoro nos suena a chiste. ¿Por qué? Básicamente debido a que esas presiones que denuncian algunos periódicos (véase editorial de El País de hoy) son el pan nuestro de cada día en esas ciudades, pueblos y comarcas perdidos de la mano del Dios periodístico. Llamadas a última hora del día, reuniones para "llegar a acuerdos" satisfactorios, eliminación de publicidad, amenazas implícitas y explícitas, despidos por no ser de la cuerda... 

La segunda parte de todo esto se encuentra en los editores/dueños de las empresas a quienes lo de la información veraz y esas cosas les importa bastante menos que la cuenta de resultados. 

Pero esto está montado así y muchos de los periodistas (por no decir la inmensa mayoría) que han pasado por medios que no están en Madrid, Barcelona o Sevilla, sino que se sitúan en  Guadalajara, Pontevedra o Ávila (son ejemplos) han visto cómo sus informaciones, siguiendo el criterio que marca esta profesión, es decir, acercarse todo lo posible a la objetividad, se han ido al limbo de la nevera. 

Lo de Montoro es una provocación impropia de un país democrático. Lo de los alcaldes, concejales, presidentes de cámaras de comercio, sindicatos o dirigentes de la patronal en ciudades pequeñas es eso y, además, una práctica muy habitual.
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domingo, 2 de diciembre de 2012

Dos entrevistas frente a 30 años del primer 'felipismo'

La conmemoración de los treinta años de la llegada del PSOE de Felipe González al Gobierno ha permitido ver en Madrid a la mayoría de los que componían su vieja guardia pretoriana. Muchos, o algunos de esos barones, respaldaron al expresidente nueve años antes de aquel triunfo de 1982, en Suresnes, en lo que supuso el cambio ideológico y de rumbo de un partido que buscaba dejar atrás un programa que se había quedado desfasado con el fin de poner los mimbres para afrontar los cambios que la sociedad española ya vislumbraba. 

Las alusiones, implícitas y explícitas, a aquel instante histórico de hace 30 años por parte de González y de otros renombrados socialistas, parecían perseguir un recordatorio al estilo de "cualquier tiempo pasado fue mejor", pero sin hacer alusiones a la necesaria renovación que en la actualidad precisa su partido. Llama la atención que para hablar del futuro, para aludir a la manida recuperación de su identidad socialdemócrata, al final se recurra al pasado. ¡Qué diferente fue aquel 1974, con sus aires renovados y caras nuevas!, pensarán algunos.

Y entre tanto, el PP contraataca con las entrevistas a Aznar y Rajoy que publican El Mundo y La Razón, respectivamente. El primero regresa a la escena política con ese halo de mesías que no le ha abandonado desde que dejó la presidencia del Gobierno; el segundo ofrece pocas, por no decir ninguna, frases mínimamente aprovechables desde un punto de vista periodístico (basta con atender al titular que utiliza La Razón para ilustrarla). 


Más allá del contenido de ambas entrevistas, hay que decir que los asesores de comunicación de los dirigentes populares han buscado, a su manera, el contrapunto al acto de Felipe González. Simple pero en muchos casos eficaz. ¿Imaginamos un regreso de aquellas luchas verbales entre Aznar y González? Con seguridad muchos apelarían, según su propia ideología, a ambos para salir de la crisis. Sin embargo, para desgracia de nostálgicos y fortuna de nuevas generaciones, la solución no se alcanza con entrevistas e ideas propias de otras épocas partidistas; o sí, que hay gustos y opiniones para todos los gustos.

sábado, 1 de diciembre de 2012

La puta soberanía

En los últimos meses, bajo la manida frase de "contamos con el apoyo de los españoles, a través de la soberanía que nos otorgaron en las elecciones", se han puesto en marcha medidas gubernamentales a nivel estatal, regional y local que rompen con estruendo la definición del término que la historia ha ido forjando a lo largo de los siglos, con pasos hacia delante y hacia atrás.

Según el Título Preliminar (artículo 1, apartados 2 y 3) de nuestra Constitución (esa que es como el catecismo, en realidad era porque tras lo de la burra, únicamente no cabe modificación alguna en nuestra Carta Magna, ¡hay que joderse!): 2. La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado; 3. La forma política del Estado español es la Monarquía parlamentaria.


Suena a cachondeo porque, visto lo visto, hemos pasado a una situación en la que la soberanía nacional ha pasado directamente al Parlamento, bajo la mirada cómplice de todos nosotros, los ciudadanos, que hemos permitido todo lo ocurrido hasta ahora, como si de una mala película se tratara. Sin duda, estarían hoy muy contentos aquellos que en el siglo XVII hacían la correlación de soberanía (soberano) con el poder absoluto, grosso modo.

No es incierto, como no se cansan de repetir los políticos, en especial del Gobierno, que están ahí porque los españoles les han dado su apoyo, pero tampoco lo es que tengan carta blanca para hacer lo que les da la gana amparados en un interés general que empieza por su interés particular/partidista/ideológico. Una vez que este se sitúa en el lugar que desea el poseedor de la soberanía, entonces piensan (que no actúan) en el interés de la generalidad (que no Generalitat, que eso también llegará, y si no tiempo al tiempo con esas relaciones políticas que no entiende ni Dios).

La soberanía, desde hace ahora un año, la utilizan como un cleenex para limpiarnos las lágrimas cuando nos hechan del trabajo con una mano delante y otra detrás, cuando nos roban nuestras casas un grupo de banqueros que también utilizaron ese término para justificar desmanes y ahora recurren a él para que les salvemos de la horca económica (ahí sí que recurren a la definición de soberanía nacional en sentido estricto: para sacarnos los cuartos), cuando nos desmantelan nuestros hospitales o nuestros colegios, cuando nos quitan derechos que costaron sangre y sudor a nuestros padres y abuelos...

Es curioso cómo han sido capaces de poner de acuerdo a una sociedad con diferentes ideologías para decirle a esta clase política que ya está bien.¿Y por qué? Basta echar un vistazo a la realidad de la marca España, del día de a día de cualquier ciudad o pueblo de este país. Es suficiente con mirar a los ojos de las personas, de nosotros, para percibir cómo están las cosas y cuáles son las consecuencias de esas políticas 'salvadoras'. Han prostituido un término que debería ser el garante de nuestra sociedad y lo han convertido en la 'puta soberanía'.


martes, 20 de noviembre de 2012

Un año Mariano

12 meses han transcurrido desde que el PP, con Mariano Rajoy a la cabeza, tomó La Moncloa. 365 días en los que se han batido muchas marcas, la mayoría de las cuales tienen que ver con las protestas ciudadanas a raíz de medidas adoptadas desde el Gobierno de la 'marca España'. Hacer análisis de todo lo que se ha hecho o dicho daría para un libro, más extenso si se elaborara contraponiendo lo realizado con lo prometido por los populares antes de alcanzar la ansiada meta. Esa es la clave. Muchos españoles se vieron embelesados por los cantos de sirena del ahora presidente. Muchos de ellos dicen ahora que no volverían a depositar su confianza en el pontevedrés. Sin embargo, a la luz de las elecciones que se han celebrado desde aquel 20N, y a pesar de que nadie en la actualidad admite haber votado a Mariano Rajoy, por ahora el desgaste se aprecia sólo en las encuestas.

Empezó con fuerza su mandato; todavía está en el recuerdo aquel primer Consejo de Ministros en plenas navidades y los sobresaltos al escuchar medidas que todavía uno hoy se pregunta si conducirán a algún camino positivo. Supongo que me ciega la situación personal, como a millones de españoles a los que nos quieren echar encima la culpa de esta 'marca España' que tanto venden y por la que tan poco hacen. Por cierto, en aquellas primeras intervenciones empezó a aparecer la expresión "la herencia recibida", aunque en su debut como presidente aseguró que no lo utilizaría. Rápido se olvida que esa herencia es la que ha permitido al PP llegar a la mayoría absoluta, vía hecatombe socialista.

Todas las acciones de Gobierno están dirigidas a la recuperación, se afanan en repetir los ministros de Rajoy. Precisamente las que se supone cabezas pensantes de cada una de las carteras ministeriales han sido las que en más aprietos han puesto al presidente (disputas entre ellos, egos más grandes que el Everest, uso de redes sociales por familiares), tal vez derivado de unos curriculum vitae en los que no aparece experiencia laboral más allá de la política y si existe, en muchos casos no deja de sorprender la trayectoria.

Cada una de las medidas llevadas a cabo han sido analizadas de forma somera por los detractores y seguidores del presidente. Me refiero a los medios de comunicación. Estos, los medios y sus opinadores periodísticos, ya se habían situado en los lugares adecuados en mayo de 2011 tras arrasar el PP en las elecciones municipales y autonómicas. Lo demás, coser y cantar. Con grupos públicos y privados a la derecha del padre, 'vender' sus virtudes ha sido mucho más fácil. ¡Hasta los túper han servido para esta misión!

Sin embargo no contaba Rajoy con los opinadores y grupos mediáticos extranjeros (lo de las protestas ciudadanas, que han batido el récord en un año, son tomados como daños colaterales sin importancia). Ahí sí que le ha dolido; aparece de nuevo la denostada 'marca España'. Medios de todos los colores, signos e ideologías, a través de sus tribunas, han golpeado una y otra vez al presidente y a todo su Gobierno. Y en las ocasiones en que se le ha ocurrido salir al extranjero ha demostrado ese papel que muchos le atribuyen de 'buen segundo pero mal primero' y que el propio Aznar parece que ha querido rubricar atribuyéndole su ascenso en el partido sólo tras la negativa de Rato.

El problema es que Rajoy no se fía (dicen que los gallegos somos desconfiados aunque creo que no tiene nada que ver con esto) ni de los medios de aquí. ¿Cuántas entrevistas ha concedido a medios españoles? Para la respuesta no sirve el paripé de ese talk show en TVE con periodistas de los 'principales' periódicos.

¿Y un año después estamos mejor? A tenor de los datos micro y macroeconómicos parece que no (no caigo en el error de los economistas de olvidarse de lo cotidiano, del día a día, de lo que ocurre en cada hogar; pero el devenir de las familias y lo mal que lo están/estamos pasando es evidente). ¿Pero estas medidas darán sus frutos? Asegura el presidente que sí, que el final del túnel llegará en 2013/2014.

En contra de estos vaticinios juega este primer año. Los incumplimientos y el ir hacia adelante (o atrás, según se mire) sin importar las dramáticas consecuencias (aumenta el beneficio de las grandes empresas mientras disminuye de forma alarmante el de las familias; se incrementan las privatizaciones de servicios públicos, verdaderos responsables de todos los males económicos según los populares; se superan las cifras históricas de desempleo, de cierre de empresas, de EREs, de pérdida de derechos laborales, judiciales, sociales...) han marcado el primer cuarto de un partido al que todavía le queda mucho pero ¿aguantará la 'marca España' esta vorágine?

jueves, 25 de octubre de 2012

RB, lo dice la ciudadanía

Es evidente que ningún cambio se va a producir en la cúpula del Partido Socialista, a tenor de lo que ha comentado hoy Rubalcaba en la entrevista concedida a la Cadena Ser. Su oratoria, su buena comunicación y el tener siempre (o casi siempre) una respuesta oportuna, es casi lo único que le queda al todavía líder del principal partido de la oposición. 

Tras los desastrosos resultados de Galicia y Euskadi, Rubalcaba anuncia que no piensa dejarlo. Para ello alude a la manida democracia interna de su partido y que cuando sus afiliados se lo pidan se irá a su casa. Una vez más, los políticos se alejan del ciudadano que, al fin y al cabo, es quien les pone o quita de los cargos de representación pública. 

Los datos de estas últimas contiendas, unidos a las de Andalucía y Asturias, muestran un panorama desolador para el Partido Socialista. Estoy seguro de que los afiliados y simpatizantes del PSOE, aunque no comulguen con RB, apoyaron y apoyarán a su formación. Sin embargo, solo con ellos no se ganan elecciones y con lo dicho hoy por el máximo dirigente de los socialistas está claro que retomar la senda de la ilusión entre quienes no pagan la cuota es tarea casi imposible. Él, Rubalcaba, lo sabe y por ello no toma la decisión que muchos reclaman. Ahora mismo se le puede criticar con el mismo argumento que algunos medios internacionales y economistas utilizan contra Rajoy: espera a que las aguas ¿se tranquilicen? pero sin adoptar decisiones. Lo que sucede es que ambos, MR y RB, no se parecen en nada. O sí. 

Mensajes políticos

En la mencionada entrevista, además de los eslóganes, mensajes o recados políticos a sus contrincantes y al hilo de las elecciones en Galicia y Euskadi, RB ha afirmado que ya vislumbraban un territorio complicado en dichos comicios. En este punto cabe preguntarse si la estrategia, defendida por muchos directores de comunicación, de campaña, de prensa, de apelar siempre al espíritu positivo ("esto está ganado", "no hagáis caso de las encuestas que nosostros también tenemos las nuestras", "se aprecia un cambio en..."), es válida en estos tiempos que corren.

Desde mi punto de vista no puesto que el ciudadano está harto de que se le retrate en un mundo de colores, cuando la realidad no le hace salir del blanco y negro. Tal vez a partir de ahora el apelar a la verdad de verdad, a que las encuestas no ofrecen resultados positivos o, directamente, revelan datos muy negativos, sirva para lograr otras cifras. Un ejemplo de ello se vivió, tanto para PP como para PSOE, en Asturias y, sobre todo, en Andalucía, donde Arenas era vencedor absoluto y los socialistas perdedores totales. El mensaje fue ese, futuro muy positivo para unos (PP) y negativo para los otros (PSOE). Al final, ni siquiera los sondeos se acercaron. 

martes, 23 de octubre de 2012

Rubalcaba y la herencia recibida


Tras los batacazos en Galicia y Euskadi, la reunión de ayer del órgano de dirección del Partido Socialista sirvió para... nada. Es curioso como, bien de forma explícita, bien implícita, quienes componen el núcleo duro de Rubalcaba ¡apelaron a la herencia recibida!. No tiene mucho sentido hablar de esto cuando en el seno de la actual dirección del PSOE huele a la naftalina propia de otras épocas (refiriéndome, claro está, a la anterior), echando a los pies de los caballos a Zapatero. Recuerdo cuando el inefable ZP afirmó aquello de "cueste lo que me cueste"; ni se imaginaba que en su propia formación iban a recurrir a su gestión lamentable de la crisis para tratar de justificar lo injustificable.


Sinceramente no creo que la travesía socialista en tierra de nadie se solucione con cambios ideológicos. Esta, la ideología, la tienen muy clara, sobre todo, después de que el para muchos (ahora también en su partido) innombrable Zapatero, decidiera seguir a pies juntillas (aunque no tanto como Rajoy, supongo que también éste por ideología) lo marcado por Merkel y compañía. La alusión a ese factor por parte de los actuales dirigentes del PSOE persigue el mismo efecto que el buscado por el actual Gobierno y su partido, por ejemplo, con los nacionalismos/independentismos: cortinas de humo.

En las agrupaciones locales y regionales, además de en algunos de los despachos y otras estancias de la sede de Ferraz, empieza a emanar un olor a necesidad de cambio que puede llegar a ser insoportable para los actuales líderes. Esas propuestas y análisis se realizan en círculos cerrados 'por el que dirán'; sin embargo, no es menos cierto que esas reuniones se hacen cada vez con más público, lo que pone de manifiesto que los aires de renovación se consideran perentorios. 

Muchos dirán que algunos líderes, en especial regionales, hicieron públicas sus críticas ya en tiempos de ZP. Esas reprobaciones, contestarán otros, respondían a procesos electorales a punto de celebrarse. 

Ahora las cosas han cambiado. Los comicios de Galicia y Euskadi han devuelto a la realidad a los socialistas. Los avisos previos eran evidentes en forma de encuestas. Lo que piden ahora las bases (y también, insisto, algunos líderes locales y regionales) es un cambio de caras. Hay quien lo hace por interés particular, por no quedarse descolgado; otros porque intuyen (en esta bitácora lo he dicho en varias ocasiones) que va a haber más adelantos electorales y no puede suceder lo mismo que en tierras gallegas donde el adelanto (también anunciado aquí y en otros lugares 'más renombrados') pilló descolocado al partido. 

Madina, uno de los elegidos
Suenan nombres. El de Chacón es uno de ellos. Sin embargo tiene el mismo hándicap que el actual líder de Ferraz: formó parte del último Gobierno del innombrable. También Tomás Gómez, aunque sus enemigos en Madrid no han dejado de crecer y su afán protagonista seguramente le ha restado muchos apoyos en el resto del país. Mi apuesta, porque de eso se trata, es Eduardo Madina.

La clave es el tiempo. No le queda mucho al PSOE porque por delante el PP, aunque cae, lo hace en una proporción que no compensa, antes al contrario, a la de los socialistas. Y por detrás, IU y UPyD aprietan de lo lindo. Si Rubalcaba no da un paso atrás, deben darlo las bases porque si no la travesía en el desierto puede ser más larga que la vivida por sus 'hermanos' socialistas en diferentes países europeos. 
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lunes, 22 de octubre de 2012

En Galicia no ganó Rajoy

No es cuestión de saber de una vez por todas si los gallegos subimos o bajamos las escaleras. Un dato positivo de lo sucedido ayer en las tierras de Breogán es que la caverna mediática no lanzará hoy sus dardos envenenados contra una población castigada, como el resto del país, por la crisis. Esto pensarán algunos; es lo que tienen unas elecciones: siempre ofrecen un clavo al que agarrarse, sobre todo a los que pierden. 

Un análisis rápido de los sucedido pone sobre la mesa la pregunta del millón. ¿Supone el resultado de Galicia el beneplácito de la ciudadanía a las políticas de Rajoy? Sin detenerme en la bajísima participación, en la pérdida de votos de los principales partidos o en el reparto que depara nuestro sistema electoral, mi conclusión es que no. 

Las razones de una respuesta negativa tienen que ver con la propia idiosincrasia del gallego, de cómo se vive en aquellas tierras y de la herencia recibida (en esta ocasión no la socialista o del bipartito). Desde siempre Galicia ha estado preñada de caciquismo, y eso no va a variar de un día para el otro. Es cierto que las cosas han cambiado pero con un nivel de envejecimiento de la ciudadanía como el que se da en el noroeste (de los más altos del mundo), es fácil entender que el pago de favores o el miedo a la novedad tiende siempre a salir en momentos como estos. Mi abuela, señora de la limpieza toda su vida, con 75 años seguía llamando a las señoras en cuyas casas desarrollaba su trabajo "señoritas", de manera similar al estilo cinematográfico de Gracita Morales. Recuerdo que cuando hacía esta referencia sus nietos, entre ellos yo, saltábamos como un resorte. Ahora que Consuelo ya no está entre nosotros (por cierto una demócrata que a punto de morir quería ir a votar a costa de lo que fuera), entiendo, si bien no comparto, su trato reverencial hacia las "señoritas". 

Esto ha cambiado, sí, pero entre las nuevas generaciones, precisamente esas que ahora retoman el papel de emigrantes que hace décadas ocuparon sus padres y madres. En las aldeas de Galicia estas actitudes se multiplican por mucho, de ahí que atribuir a Rajoy la victoria en forma de respaldarazo a sus políticas es demasiado aventurado. Hay algo que Feijóo ha sabido hacer en esta campaña y en estos años. Por una parte, no olvidar el legado de Fraga (muy dado a fiestas y romerías para pasar lista) y, por otra, atraer mucho voto de las ciudades. No voy a hablar aquí de los favores mediáticos de los diferentes medios porque, habiendo sufrido en carnes propias esas ´presiones´ por parte de unos y otros (de partidos grandes y pequeños) en el ejercicio de mi profesión, seguramente desvirtúe este análisis.

En definitiva, a Mariano Rajoy no le puede servir este resultado en Galicia para sentirse fortalecido en sus políticas. Él sabe que el apoyo histórico (aunque con matices) logrado por su delfín, no ha sido mérito suyo. El rechazo a sus políticas es evidente aquí y allá. Sin embargo hay que ponerle una medalla: la propuesta de adelanto electoral. Ahí sí que acertaron él y, sobre todo, Feijóo al aceptarla aunque a regañadientes.

Otro dato, para algunos o muchos poco destacado, para mí significativo. En Vigo, donde reside Feijóo, y en Pontevedra, de donde es Rajoy, el PP no gobierna. Tal vez, el problema se encuentre en la otra acera, es decir, en las formaciones que en estos comicios trataban de desbancar a los populares. Es difícil o imposible derrotar al mastodonte histórico que representa el PP-G con el principal partido de la oposición hecho trizas, a lo que hay que unir otra de las alternativas, el BNG, con guerras internas demasiado encarnizadas. 

Un buen ejemplo de todo este análisis es el engendro seudo político de Mario Conde. La intención de restar votos al PP no ha llegado ni a eso. ¿Por qué? Muy sencillo. El exbanquero se ha acordado de Galicia sólo ahora y el Fogar de Breogán no reconoce inventos de última hora. ¿Alguien de alguna aldea gallega le debe algún favor a Conde? Es evidente que su chequera está en Madrid.   

A modo de conclusión hay que añadir que lo conseguido por Feijóo le genera un problema interno al PP y, por extensión a Rajoy. Muchos hablan del posible salto a Madrid del recién reelegido presidente de la Xunta, y esos mismos apuntan a la figura de Gallardón como su gran contrincante. Sinceramente creo que va a tener más enemigos, y en concreto, enemigas que desde que accedieron al poder en su región trabajan, por encima de todo, para controlar el poder interno. De ahí le vendrán a Feijóo los dolores de cabeza. De ahí le llegará al Clan de los Gallegos instalado ahora en Génova el fuego amigo.