Otro gran momento ha vivido mi familia. Es verdad que todo gira siempre en torno a la pequeña Paula, supongo que será ley de vida, y sobre todo si ella es 'Única'. Están pendientes en esta bitácora cuestiones relativas a la existencia o no de Dios, a las votaciones (votó por primera vez Paula en las europeas), etc... Pero las notas, son las notas. No sé si lo había comentado en alguna ocasión, pero mi hija no solo es lista, sino 'la más lista'. Y es una verdad tan grande como la que piensas tú, lector, de tus hijos o de tus sobrinos, si todavía no te has lanzado al 'fascinante' mundo de la paternidad/maternidad.
En esta bitácora trato de analizar con Paula, de 10 años, su mundo y el mío. Soy periodista (o eso intento) gallego (de pura cepa). Aquí opino sobre asuntos que nos afectan a todos, en especial a mi hija. Llevo años lejos de Galicia, aunque espero volver algún día. La pequeña ya no es tan pequeña.
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lunes, 23 de junio de 2014
sábado, 12 de abril de 2014
Las notas de Paula. Empezamos a lograr el objetivo
La Semana
Santa está ya aquí, para que luego se ponga en duda la aconfesionalidad del
país, y llegan las vacaciones escolares. No es momento de debatir estas conexiones
judeo-religiosas. Lo importante esta semana ha sido que a Paula, con motivo del descanso escolar,
le han dado las notas y… ¡Qué voy a decir! ¡Espectaculares! ¡Impresionantes!
¡Qué notazas! Vale, vale. Es verdad, notas adquiriendo la forma tradicional de calificaciones con sus 'sufis', 'bienes', notables... etc, no son. Pero sí establecen la evolución de mi
hija, y según se desprende de ellas es ¡increíble!
jueves, 20 de marzo de 2014
El Día del Padre, estilo Paula
Hacía tiempo que no me pasaba por esta ventana pero la ocasión, como dice el refrán, la pintan parda. El Día del Padre, que gran celebración, pero qué devaluada... cuando tu niña 'ya es mayor'. Recuerdo cuando estaba en la guardería, o escuela infantil como dicen ahora los modernos, y con motivo de esta fiesta me traía su regalito.
En esta ocasión, hasta la pequeña Paula sufrió un lapsus antes de ayer a la salida del cole.
En esta ocasión, hasta la pequeña Paula sufrió un lapsus antes de ayer a la salida del cole.
lunes, 10 de febrero de 2014
"Estáis todos imputados"
Lo he dicho en más de una ocasión: "tengo una hija listísima". Es una frase que en la boca de cualquier padre suena a chiste, sobre todo cuando la pronuncias ante seres humanos que no tienen todavía el gusto de desarrollar el papel de educadores de otro elemento de la misma condición pero con un número de pie más, mucho más pequeño. Es verdad que decirlo así, de repente, sin venir a cuento, sueno un poco... mal, pero siempre hay trucos para sacar a colación las virtudes de los vástagos. Del chiste pasamos a la confrontación cuando tu 'homólogo de condición' también tiene una hija que compite con la tuya en materia de inteligencia. Somos así de 'bobos' los papás.
domingo, 1 de diciembre de 2013
"No sé que es educar pero todos los padres educáis mal"
Con el frío acechando por todos los lados Paula continúa con su evolución cognitiva. Sus salidas siguen sorprendiéndonos y la última tiene que ver con la educación. No voy a hablar de Wert y sus normas que nos abren los ojos al tiempo que buscan una 'excelencia' que jamás conseguirá con sus métodos. A modo de ejemplo ese modelo bilingüe que se ha instalado, sí instalado porque lo de instaurar es otra cosa, en algunas comunidades. A Madrid, pionera en esta materia, le ha seguido, entre otras, Castilla-La Mancha, eterna región experimento para que Cospedal trate de aferrarse a su puesto de número dos del PP, según dicen desde su propio partido con el fin de regresar a la capital para 'otras cosas'. La educación en esta comunidad ha sido una de las grandes damnificadas por las políticas/recortes de la administración regional.
Ese modelo de bilingüismo - en Baleares se habla de trilingüismo, como en Galicia- se intenta implantar con los profesores que ya impartían sus clases en castellano, ese otro idioma tan maltratado y que tantas puertas podría abrirnos en Latinoamérica (de hecho lo hace ya con ese "espíritu aventurero" propio de la juventud y la "movilidad exterior" que practicamos casi como deporte). Como denuncian los propios docentes, los resultados de ese modelo trata de lograrse con cursos intensivos de inglés. ¿Os imagináis a esos profesores dando matemáticas in English? ¿y a esos padres ayudando a sus hijos con los deberes en la lengua anglosajona? Pero bueno, hacia eso vamos. Tal vez la intención sea buena (que cada cual piense lo que quiera), sin embargo las cosas por... narices no se consiguen y solo conducen a resultados negativos, y si no que me lo digan a mí con la pequeña Paula.
Este post iba sobre ella y una de esas frases que, como a todos los progenitores, sueltan estos enanos para dejarte ojiplático. A la hora de contextualizar lo dicho por Paula es necesario acudir a esa edad en la que, desde hace poco más de un mes, se encuentra: los famosos ya 4. Ni siquiera un libro sirve ante situaciones así, o sí, quién sabe.
La cuestión es que en medio de un berrinche en el que nuestra hija trataba de... lograr algo, sinceramente no recuerdo el qué, si bien soy capaz de entender que para ella era lo suficientemente importante, entre lágrimas nos soltó: "Lo que pasa es que los padres no sabéis educar". Nuestra cara supongo, en el momento de escuchar esa frase, reflejó sorpresa. En ese instante su madre y yo nos miramos y ella, que es muy lista (¿He dicho ya que es listísima, la más lista?) aprovechó la coyuntura para dotar al momento de mayor solemnidad y realismo para concluir diciendo: "No sé qué es educar, pero vosotros, los padres seguro que lo hacéis mal"... Sobran comentarios. Sonrisa, media carcajada (aquí no pudimos disimular como mandan los cánones de Supernanny) y a continuación estupefacción. Primero por la salida verbal en cuestión; segundo al preguntarnos por las razones de una afirmación de este tipo que dejaría noqueado al mismísimo ministro del ramo.
En realidad no me voy a romper la cabeza acerca de si sé o no educar a mi hija. Y no lo hago, seguramente, porque la respuesta que me daría a mí mismo podría sorprenderme, y no de manera positiva. Es evidente que los padres tratamos de educar a nuestros pequeños de la mejor manera posible. Lo digo desde un punto de vista general que cafres los hay en todos los sitios y facetas de la vida. Sin duda las herencias recibidas (no me refiero a las económicas y, mucho menos, a las políticas) también influyen, de ahí que en la tarea educativa se centre esa especie de principios o valores mínimos de convivencia, cuestiones que, por cierto, parece que en nuestra sociedad actual y hacia la que nos dirigimos, está perdiendo de forma preocupante.
Una reacción de este tipo de una pequeña de cuatro años puede dar lugar a reflexiones interiores sobre aspectos de la vida que parecían agarrados como si de cemento armado se tratase. Para terminar una pregunta a la que puede contestar quien quiera (y no lo hagáis todos de golpe) ¿Qué es educar?
lunes, 9 de septiembre de 2013
El final de las primeras vacaciones escolares: los chicles (2ª Parte)
El otro gran acontecimiento de estas vacaciones han sido... ¡Los
chicles! Con ella habíamos llegado al acuerdo tácito de no recurrir a
ellos hasta que cumpliera los 4 años pero... He de reconocer aquí mi
error al dejarme llevar por la ilusión del viaje a la 'tierriña' y
volver a ver a la familia. Al final me comprometí con Paula a que podría
probar su primer chicle cuando, de camino a Galicia, hiciéramos un alto
en el camino. ¡Qué gran idea la mía!
viernes, 21 de junio de 2013
Día grande en casa: las notas de Paula
Nos hacemos mayores. Ellos, nuestros hijos, y nosotros, sus padres. Ayer, y hoy porque termina el curso, fue un día importante para Paula. Trajo a casa las primeras notas correspondientes a todo un año. Ha sido su debú en lo que ella llama 'el cole de mayores'. Recuerdo sus primeros días, cuando aún no había cumplido 3 años allá por el mes de septiembre del año pasado. Ese estreno no fue todo lo satisfactorio que ella hubiese deseado porque, durante esas primeras jornadas, no recuerdo si tres o cuatro, su única preocupación era que "no me dejan estudiar. La profe Lola no me da cosas para estudiar, papá". Ante ella, y ejerciendo de padre responsable y comprensivo, trataba de hacerle entender que ya estudiaría. En casa, con mi mujer, la baba caía a chorros. "Es increíble, con casi tres años y ya pide poder estudiar. ¡Qué hija más lista!". En realidad, sabíamos que, seguramente en su etapa de escuela infantil, su antigua profesora por aquello de lograr una transición al 'cole de mayores' menos traumática le diría algo así como "ya veréis qué bien os lo vais a pasar. Y allí aprenderéis más cosas porque estudiaréis mucho...". Supongo que la explicación a aquellas frustraciones neoescolares responderían a algo así pero... los papás tendemos a creer que nuestros vástagos son, no solo listos, sino ¡listísimos!
En líneas generales las cosas han ido muy bien para Paula, como bien lo reflejan las notas que, por si no lo he dicho, ¡menudas notazas!. Que sí, que es verdad que no son calificaciones propiamente dichas pero haciendo una interpretación totalmente 'objetiva' lo obtenido por mi hija es, como mínimo, de matrícula de honor. Más allá del desproporcionado orgullo paterno, lo cierto es que el curso ha transcurrido muy bien, y eso a pesar de los recortes en la educación pública que... dejémoslo ahí que si no me voy a la política y este post no va de eso. Paula ha aprendido, como a ella ya le habían anunciado sus anteriores maestras, muchas cosas. En un año duro para la educación, que se ha notado además en un colegio público como al que acude, la nota para el centro (que por cierto es el San Blas de Cabanillas del Campo) es de sobresaliente.
En estos meses de formación, que de la educación nos tenemos que encargar los papás, como de los Reyes Magos, creo que Paula también ha aprendido un poco de la vida. ¿Por qué digo esto? Pues porque la hemos hecho partícipe de algunas protestas contra los recortes en la educación pública tratando de explicarle los motivos de las mismas. Este es el punto en el que muchos dirán "venga, que ya estamos adoctrinando a los pequeños para el futuro". Como periodista y padre respondo que hay valores que no se pueden perder y la educación pública encierra muchos de ellos. Si la atacan hay que defenderla y si no ocurrirá lo previsto para el próximo año, es decir, en el caso de Infantil menos profesores, menos maestros de apoyo, menos becas comedor, menos calidad y, por tanto, más desigualdad. Lo siento, vuelvo a meterme donde no me llaman.
El primer curso de Paula ha sido el de las primeras peleas en el cole, el de las primeras 'palabrotas' como el día que íbamos en el coche y suelta "Papá, hoy fulanito de tal (no digo el nombre porque los padres para esto somos muy sensibles y el tal fulanito tiene papá) le ha dicho a menganita (idem) que es una 'hijasputa'", así tal cual. Cara de póker, sonrisa disimulada y papel de padre responsable. La reacción los que tienen hijos ya saben cuál es: "eso no se dice, es muy grave, no se puede llamar a alguien algo así...". "Es un pecado muy grande", versión católica. Pero claro, un día te sucede algo tan, tan, tan grave como que se te cae un poco de café al suelo, hecho calificado pecado mortal por los fundamentalistas cafeteros, y sueltas una barbaridad por la boca sin percatarte de que ella, Paula, está ojo (y oído) avizor. "Papá, eso no se dice. Es una palabrota". Y tú con cara de pánfilo le pides perdón y metes la cabeza bajo tierra...
En resumidas cuentas, Paula ha completado un curso, el primero en 'el cole de mayores' y de manera satisfactoria. Por delante quedan para ella meses de juegos, de descanso, de piscina, de Galicia, de... estrés, de mucha piscina, de películas de Disney, de... todo esto para mí y el resto de papás. En fin, unos meses estivales de lo más moviditos.
Por cierto, no sé si había comentado que mi hija, la pequeña Paula, ha sacado unas notas impresionantes. Por que lo de las becas está ahí, en el aire con el gran Wert, que si no me atrevería a decir que ya le correspondería una. Ya sabéis, orgullo paterno.
miércoles, 24 de abril de 2013
La tutoría de Paula: la alegría de la semana
Seguramente la experiencia que he vivido en los últimos días y, sobre todo, el efecto que ha provocado en mí sea común a quienes son padres. Aquellos que no juegan ese papel es probable que no entiendan nada de lo que digo en este post. Tiene que ver con una tutoría con la profesora de la pequeña Paula, mi hija, de 3 años y medio. Son de esas cosas que ahora se llevan mucho pero que, con esa edad, no recuerdo que mis progenitores acudieran a hablar con mi profesora de entonces. Estoy seguro, así lo percibía yo por aquellos tiempos, de que lo de las tutorías era excepcional y por situaciones nada agradables para el alumno.
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| Regalo de Paula por el Día del Padre |
"No hay ningún problema, al contrario, es una niña despierta y con muchas ganas de aprender". Aunque lo sabíamos, porque somos sus padres, esa primera frase nos tranquilizó y, al mismo tiempo, fue una especie de invitación a hablar, a preguntar. "Nos ha llamado la atención la capacidad de memorizar que tiene, en mis tiempos de profesora, y ya van unas cuantas décadas, he visto pocos casos similares". El subidón es terrible. Incluso me atrevería a decir que en mi cara se dibujó una sonrisa de orgullo un tanto ridícula ¡Qué tiene 3 años! ¡La vida da muchas vueltas!
Tras superar ese momento, Lola (que así se llama la profesora y que, para aguantar lo que aguanta merece, por lo menos, que mencione su nombre) continuó contándonos y enseñándonos algunos de los trabajos de nuestra hija. En realidad eran dibujos de una niña pequeña pero nosotros los observábamos como si de una Picasso en potencia se tratara. ¡Madre mía a qué hemos llegado los padres!
"Una de las cosas que más me ha sorprendido de Paula es su lenguaje..." Ahí enseguida apelamos a nuestras dotes como educadores: "es que nosotros al coche, desde bien pequeñita, le hemos llamado coche y no run run o che..." ¡Medalla al canto para los papás! "Claro, claro. Sin embargo lo que sí nunca antes había visto es a una niña con tan poca edad y con una capacidad de comunicación verbal como la de Paula. Nos cuenta historias y lo hace con las entonaciones, los giros... de verdad que esto me ha parecido increíble" De nuevo la cara se nos ilumina; otra vez esa sonrisilla absurda hasta que... "Supongo que tiene que ver con que los dos sois periodistas..." Este es el mazazo. No es que renunciemos a nuestra profesión, que quede claro, sino que simplemente ella (la profesión) nos deja de lado así que mi reacción, esta sí de record del mundo por la rapidez fue: "pues al periodismo no se puede dedicar". La profesora nos miró sorprendida de ahí que tuviera que reaccionar yo de manera inmediata (aunque sin quitarme la imagen de mi hija dedicándose a esto) para poner sobre la mesa, una vez más, mis dotes de buen padre: "bueno, en realidad, ella hará lo que quiera pero insistiremos en las matemáticas" (¡Si tiene 3 años cenutrio!).
He de reconocer que, en medio de la sensación de orgullo, el halago de Lola a las dotes comunicativas de Paula cayó como un jarro de agua fría. Sinceramente creo que la propia profesora se percató de ello y volvió a destacar algunas cosas de nuestra hija, por aquello de que la sonrisa tonta regresara a nuestras caras. "Otro aspecto a destacar es que Paula es líder, le gusta mandar, dirigir, pero al mismo tiempo es muy sentida, de lágrima fácil". Volvemos a la normalidad de padres orgullosos desvelando ya intimidades familiares. "La verdad es que es un calco de nosotros, pero al 50% por cien. De uno toma el papel de líder; de otro el de la sensibilidad". Ahora adivinad de quien ha heredado esas facetas de su personalidad ¡Pues claro, como en todas las parejas!
La tutoría iba llegando a su fin y habíamos olvidado ya esa parte 'negativa' que nos llevaba a pensar en el futuro profesional de nuestra hija de ¡3 años y medio!
Como progenitores responsables y orgullosos que somos, en el trayecto de regreso a casa, comentamos aquellos aspectos en los que hay que mejorar, sobre todo para que en la próxima tutoría volvamos a salir con esa cara de bobos que se nos queda a los padres cuando elogian a nuestros hijos.
¡Ah! La baba cubría todo el coche y no había manera de achicarla. Por cierto, lo del periodismo no lo he olvidado y, más allá de que pensemos que será una gran profesional de este mundo de la información y que todavía es demasiado pequeña, yo, por si acaso, he empezado a hablar de matemáticas y ciencias en casa. Más vale prevenir...
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