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domingo, 1 de diciembre de 2013

"No sé que es educar pero todos los padres educáis mal"

Con el frío acechando por todos los lados Paula continúa con su evolución cognitiva. Sus salidas siguen sorprendiéndonos y la última tiene que ver con la educación. No voy a hablar de Wert y sus normas que nos abren los ojos al tiempo que buscan una 'excelencia' que jamás conseguirá con sus métodos. A modo de ejemplo ese modelo bilingüe que se ha instalado, sí instalado porque lo de instaurar es otra cosa, en algunas comunidades. A Madrid, pionera en esta materia, le ha seguido, entre otras, Castilla-La Mancha, eterna región experimento para que Cospedal trate de aferrarse a su puesto de número dos del PP, según dicen desde su propio partido con el fin de regresar a la capital para 'otras cosas'. La educación en esta comunidad ha sido una de las grandes damnificadas por las políticas/recortes de la administración regional. 

Ese modelo de bilingüismo - en Baleares se habla de trilingüismo, como en Galicia- se intenta implantar con los profesores que ya impartían sus clases en castellano, ese otro idioma tan maltratado y que tantas puertas podría abrirnos en Latinoamérica (de hecho lo hace ya con ese "espíritu aventurero" propio de la juventud y la "movilidad exterior" que practicamos casi como deporte). Como denuncian los propios docentes, los resultados de ese modelo trata de lograrse con cursos intensivos de inglés. ¿Os imagináis a esos profesores dando matemáticas in English? ¿y a esos padres ayudando a sus hijos con los deberes en la lengua anglosajona? Pero bueno, hacia eso vamos. Tal vez la intención sea buena (que cada cual piense lo que quiera), sin embargo las cosas por... narices no se consiguen y solo conducen a resultados negativos, y si no que me lo digan a mí con la pequeña Paula. 

Este post iba sobre ella y una de esas frases que, como a todos los progenitores, sueltan estos enanos para dejarte ojiplático. A la hora de contextualizar lo dicho por Paula es necesario acudir a esa edad en la que, desde hace poco más de un mes, se encuentra: los famosos ya 4. Ni siquiera un libro sirve ante situaciones así, o sí, quién sabe. 

La cuestión es que en medio de un berrinche en el que nuestra hija trataba de... lograr algo, sinceramente no recuerdo el qué, si bien soy capaz de entender que para ella era lo suficientemente importante, entre lágrimas nos soltó: "Lo que pasa es que los padres no sabéis educar". Nuestra cara supongo, en el momento de escuchar esa frase, reflejó sorpresa. En ese instante su madre y yo nos miramos y ella, que es muy lista (¿He dicho ya que es listísima, la más lista?) aprovechó la coyuntura para dotar al momento de mayor solemnidad y realismo para concluir diciendo: "No sé qué es educar, pero vosotros, los padres seguro que lo hacéis mal"... Sobran comentarios. Sonrisa, media carcajada (aquí no pudimos disimular como mandan los cánones de Supernanny) y a continuación estupefacción. Primero por la salida verbal en cuestión; segundo al preguntarnos por las razones de una afirmación de este tipo que dejaría noqueado al mismísimo ministro del ramo. 

En realidad no me voy a romper la cabeza acerca de si sé o no educar a mi hija. Y no lo hago, seguramente, porque la respuesta que me daría a mí mismo podría sorprenderme, y no de manera positiva. Es evidente que los padres tratamos de educar a nuestros pequeños de la mejor manera posible. Lo digo desde un punto de vista general que cafres los hay en todos los sitios y facetas de la vida. Sin duda las herencias recibidas (no me refiero a las económicas y, mucho menos, a las políticas) también influyen, de ahí que en la tarea educativa se centre esa especie de principios o valores mínimos de convivencia, cuestiones que, por cierto, parece que en nuestra sociedad actual y hacia la que nos dirigimos, está perdiendo de forma preocupante.

Una reacción de este tipo de una pequeña de cuatro años puede dar lugar a reflexiones interiores sobre aspectos de la vida que parecían agarrados como si de cemento armado se tratase. Para terminar una pregunta a la que puede contestar quien quiera (y no lo hagáis todos de golpe) ¿Qué es educar?

viernes, 9 de agosto de 2013

Estimado Mariano

* Artículo publicado el 03/08/2013 en www.pontevedraviva.com reelaborado tras la comparecencia del presidente del Gobierno en el Senado *  
Querido Mariano:

Mi estancia de unos días en julio pasado en Pontevedra me sirvió para darme cuenta de que este “pueblo con semáforos”, como en su momento definió un PTV (Pontevedrés de Toda la Vida), ha cambiado. No quiero hablarte del PP de la capital donde es preciso poner orden, tampoco de los intentos de recuperar la alcaldía (eso es historia y hay que mirar al futuro); o de esa Diputación cuyo poder se multiplica en la misma proporción que el poso imperial de sus dirigentes. Cosas de la política cuya dimensión no es capaz de comprender el populacho... Hace poco alguien me aseguró: “A veces creo que el nepotismo nació en una diputación provincial”.

Estimado paisano, ni siquiera voy a referirme a la cantera municipal del PSOE, un partido que parece cumplir con lo del 'quiero y no puedo'. Es como si Rubalcaba hubiese refundado el socialismo en nuestra capital. Además, visto lo visto en el debate del jueves, es evidente que lo de la ‘herencia recibida’ le pesa más a él que al conjunto del país.

Plaza de la Herrería de Pontevedra. Foto: V.G.R.
No te escribo para hablarte de las preferentes, aunque aplaudo a Núñez Feijóo por su determinación a la hora de... aludir a los 4 años del bipartito en la Xunta obviando el fraguismo de décadas ¡Qué gran delfín tienes ahí! Debes protegerlo, lo sabes. Aún recuerdo las fotos de Quintana en el yate del constructor que tanta vergüenza provocó a la ciudadanía y a la oposición del PP de entonces, con él a la cabeza. Intentar compararlas con las instantáneas de Alberto con un hombre de ‘negocios’ en otro barco de recreo es, como mínimo, inmoral ¿Acaso, científicamente hablando, la eslora del navío del constructor no era infinitamente mayor que la de la chalupa del amigo ‘hombre de negocios’ de Alberto? En supuestos así el tamaño importa.

El motivo de esta misiva tiene que ver con lo percibí en nuestra ciudad. Es verdad que en esta nuestra capital, en un momento de debacle socialista y de ascenso de tu partido, fue imposible arrebatar la alcaldía a estos 'bloqueiros' nacionalistas. Pero en esos días de julio aprecié cambios entre quienes consideras seguidores. Llego a esta conclusión gracias a un sondeo entre familiares que, por tradición, siempre se han decantado por el azul en detrimento del rojo a la hora de depositar su voto. He de decirte que me he encontrado con la figura del renegado, hasta ahora propia de ‘sociatas’ e ‘independentistas’ y vivero para la supervivencia de personajes como Rosa Díez, 'recién llegada' a esto de la política.

Me parecía preocupante porque, al fin y al cabo, Pontevedra ha tenido siempre un cierto aire clásico con esos PTV que tantas palmadas te han dado en el Casino, en los toros, por la Zona... Hablo en pasado porque esas apreciaciones corresponden a julio. Si te soy sincero Mariano, este agosto que muchos esperaban singularmente duro, ha cambiado la perspectiva gracias a las buenas políticas en materia de Empleo con cinco meses de bajada del paro con empleos de calidad en salarios y derechos; de Educación con la equidad y el esfuerzo a la hora de conceder becas, por no hablar de la nueva Ley (a Wert, cuando deje el ministerio, debes nombrarlo ‘Tertuliano de Honor’ en TVE o en TVG). También en Sanidad, donde las cuentas cuadran al eliminar del sistema a esos que vienen en pateras solo para hacer turismo sanitario. Y así podría seguir con Hacienda, Justicia… Hasta me atrevería a jalear la idea de tus asesores de imagen de mantener el plateado en la barba frente a un color de cabello cada vez más vivo. Si soy sincero no compartía lo del tinte, pero ahora me gusta y estoy pensando en hacerme algo similar.  

Por eso, tras lo visto y oído el jueves, estas líneas son, únicamente, para que sepas dispones del cariño de tus paisanos. En tu comparecencia estuviste sublime. Dicen que hablas poco ¡Coño, con una sola aparición cada seis meses llega y de sobra! A la oposición la pusiste en su sitio, en particular a Rubalcaba. Esto lo ratificaron al día siguiente medios de comunicación serios que te dieron La Razón con independencia y objetividad. Fuiste claro y las incongruencias entre tus aseveraciones y las fechas de los SMS son mera anécdota. Demostraste tu calado como hombre leído, preparado y de Estado, con esa cantidad de citas, rompiendo, incluso, la leyenda urbana de que no eras capaz de pronunciar el nombre del desagradecido. Una, dos, tres… ¡Hasta en 17 ocasiones mencionaste al que no se lo merece!

No sé si podré ir a verte a Ribadumia. No obstante, si decides pasarte por Pontevedra no dudes en llamarme porque en agosto, coincidiendo con las Fiestas de la Peregrina, volveré a pasarme por nuestra ciudad. Como mi intención es repetir el sondeo sobre tu gestión entre miembros de mi amplia familia, podríamos hacer un análisis sesudo del resultado. Estoy convencido de que a los tuyos los has recuperado tras tu aparición estelar en el Senado.

Mariano, resiste. Se fuerte. Un abrazo

martes, 22 de mayo de 2012

Yo también estudié en la pública

Hoy es día de protesta en la educación. Por vez primera afecta a todos los niveles. Un hito en la historia de este país. La enseñanza pública está en peligro y no porque sea deficitaria, sino porque un grupo político ha decidido acabar con uno de los pilares, tal vez el más importante porque incide de forma directa en el futuro del país, del estado de bienestar.

Como muchos millones de españoles mi formación se ha desarrollado siempre en el entorno público, desde preescolar hasta la universidad. Mi hija, ahora mismo muy pequeña, si me dejan, también se formará educativamente en la pública. Con esta afirmación me pongo a la altura de quienes defienden la privada, porque no soy yo su detractor. Simplemente, como ellos, ejerzo mi derecho a la elección y yo apuesto por la pública, la de siempre, la de toda la vida, como la sanidad.

 
Vídeo campaña Yo estudié en la pública

No creo que todo lo que está sucediendo con esta materia tan sensible se ciña únicamente a una cuestión económica. Cuando alguien, desde hace tiempo, trata de minar la enseñanza pública para favorecer la concertada (no olvidemos que es un invento del PSOE) o la privada, es que existe una meta. Y ¿cuál es? Si se atiende a la trayectoria de los últimos años en comunidades como Madrid, uno llega a la conclusión de que si las ayudas públicas (en forma de subvenciones o cesión de terrenos municipales) van a parar a centros basados en la religión más reaccionaria, entonces es que el adoctrinamiento es el objetivo.

La educación pública se ha quedado como la subsidiaria, la marginal, a la que van los 'elementos' de la sociedad más necesitados, con todo lo que conlleva esta expresión. Pero la crisis que afecta a España ha provocado que muchos de los que se creían millonarios (porque en este país, no nos engañemos, un obrero con una hipoteca de 300.000 euros se ha considerado potentado) hayan tenido que recular y regresar a aquellos pilares del estado de bienestar que llegan y favorecen a todo el mundo. Sí, también a los inmigrantes, como se beneficiaron los millones de españoles que partieron para buscarse un futuro en Europa y América (más de la mitad sin papeles, por lo tanto, ilegales como los de ahora).

Ahora nos dicen que es necesario recortar para mantener el sistema. En Madrid lo previsto para este año (al que hay que sumar el practicado durante los últimos 8) es del 4%, es decir, el equivalente a la cantidad de dinero que el Gobierno de Aguirre destinará como ayuda a los colegios concertados. ¿Dónde está el recorte?

El ministro de Educación no ha sabido estar a la altura de las circunstancias. Le recuerdo en las tertulias en las que participaba; daba muestras, desde su ideología, de un talante más contenido, dialogante, incluso crítico con el partido que ahora le da de comer. Sin embargo, su actitud ha cambiado para hacer lo mismo que los malos profesores, es decir, aquellos que a los alumnos que no atendían en clase, en lugar de situarlos en la primera fila, los enviaban al final del aula para que sus molestias se notasen menos.

Wert es incapaz de tomar las riendas de su ministerio. Para él lo importante es el protagonismo, ese que le ofrecen los medios de comunicación afines, porque sabe que ahora ponen a su disposición sus primeras y mañana, cuando acabe su inestimable trabajo en el ministerio, seguirá dando clases magistrales en forma de columnas con firma 'bienpagás'. Mientras tanto, sigue haciendo méritos para labrarse un cómodo futuro y para ello acecha a la educación pública en todos los niveles: 0 a 3 años, ya no es tan importante, en contra de lo que dicen los expertos (Aguirre marcó el camino); Primaria y Secundaria, de Educación para la Ciudadanía a Educación Cívica y Constitucional (¡pero si muchos de quienes hoy están en el Parlamento denigraban la Constitución!); FP, sin noticias pero las habrá y para mal; Universidad, más tasas, más trabas, más selectiva, más elitista. Y todo esto con menos becas, fin de ayudas para los libros gratuitos, escuelas infantiles públicas privatizadas y expolio de las ayudas para la investigación. 

Su legado, el de Wert, quedará para la historia y, seguramente, se estudiará en escuelas de negocios y economía, a lo mejor en la de Chicago.

No estoy a la altura intelectural de los políticos de hoy en día. Ellos son los que marcan la pauta, los que señalan el camino a seguir, quienes tienen nuestro futuro y el de nuestros hijos en sus manos. Pero no me voy a quedar quieto porque, precisamente, el futuro está en juego, aunque a algunos les cueste entenderlo así. 

No estoy en contra de la educación privada; quien la quiera que la pague, pero no a costa de la pública. En los últimos años, si las partidas que se han destinado a la privada y concertada hubiesen ido a parar a la de todos, su nivel no habría descendido ni estaríamos ahora hablando del peligro real en el que se encuentra.