Mostrando entradas con la etiqueta televisión. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta televisión. Mostrar todas las entradas

viernes, 21 de febrero de 2014

Buena suerte Charlie

El título de esta entrada se refiere a una serie de televisión del canal Disney Channel que a mi hija le gusta mucho. Sí, ya sé que no es políticamente correcto relacionar los gustos de una niña de cuatro años con la 'caja tonta', pero es lo que hay. Somos unos padres 'modernos' pero Paula empieza, en realidad desde hace tiempo, a tener sus propios gustos a la hora de ver la tv, y es su momento de ocio; además, ¿cuántos de vosotros veis lo que los gurús denominan telebasura? (sobre esto se podría hablar largo y tendido, pero en otro momento). 

lunes, 10 de febrero de 2014

"Estáis todos imputados"

Lo he dicho en más de una ocasión: "tengo una hija listísima". Es una frase que en la boca de cualquier padre suena a chiste, sobre todo cuando la pronuncias ante seres humanos que no tienen todavía el gusto de desarrollar el papel de educadores de otro elemento de la misma condición pero con un número de pie más, mucho más pequeño. Es verdad que decirlo así, de repente, sin venir a cuento, sueno un poco... mal, pero siempre hay trucos para sacar a colación las virtudes de los vástagos. Del chiste pasamos a la confrontación cuando tu 'homólogo de condición' también tiene una hija que compite con la tuya en materia de inteligencia. Somos así de 'bobos' los papás. 

martes, 4 de febrero de 2014

¿Por qué no quiero que te dediques al periodismo?

Verás hija. Hace algunos años, cuando tú no eras siquiera una idea, en mi cabeza se agolpaban muchas otras y todas estaban relacionados con el periodismo. Para ello me vine a Madrid porque "es donde se cuece el bacalao", me decían. En mi sesera, además, se repetía aquello que dijo un mito (para muchos) de la política de este país sobre los "hijos de familias prominentes" en Galicia. Como he asegurado en alguna ocasión el periodismo se queda prácticamente para las élites y sus hijos (da igual el orden de los factores). Esto mismo lo afirmaba hace años a la vista de los sueldos ridículos por jornadas interminables.

miércoles, 20 de noviembre de 2013

La etapa de los ¡4 años!

Al ver el título de esta entrada muchos (y muchas) pensarán aquello de: "venga, hombre, ya está exagerando este". Probablemente, bueno no, con seguridad tienen razón, toda la razón, pero el cambio que Paula ha experimentado desde que hace un mes cumplió los cuatro años es, con sinceridad, espectacular. No es cuestión de alarmar porque para eso una serie de psicólogos/escritores/expertos/especialistas en la evolución de los niños han plasmado sus vivencias o experiencias en libros que en las librerías o bibliotecas disponen ya de una sección propia: Cómo educar a tus hijos siguiendo las pautas que marcan los expertos en materias como la pedagogía, la psicología, la conducta... y no morir en el intento. Además también existe la red de redes. Basta con buscar en Google algo así como "Qué hacer con mi hija que acaba de cumplir cuatro años y está insoportable aunque sigue siendo la mejor". 692.000 resultados te servirán de ayuda.

sábado, 2 de noviembre de 2013

Cambiar el periodismo, el soporte o... #alamierdaelperiodismo

Los medios de comunicación pasan por una situación más que complicada. Lo sabe casi todo el mundo, en especial los trabajadores, que son los que primero y con más virulencia la padecen. En este período de zozobra económica pero de gran intensidad informativa, han sido muchos los cambios introducidos aunque el inicio de esa 'metamorfosis' no ha variado: reducción de plantillas y desaparición de medios. Esto ha tenido un impacto directo en los contenidos.

viernes, 2 de agosto de 2013

El periodismo desde la trinchera

Es evidente que lo de arriba es solo un titular porque no voy a hablar de guerras o de corresponsales que se juegan la vida para transmitir lo que ocurre en zonas de conflicto por cuatro duros, si trabajan para medios españoles. Ni mucho menos. Estas reflexiones vienen, ya con la cabeza fría porque en caliente es mejor no dejarse llevar, a raíz no ya del poco reprise informativo demostrado por muchas cadenas de televisión el día del trágico accidente de Santiago de Compostela, sino por el tratamiento dado después al mismo y las guerras entre medios y periodistas al rebufo del siniestro.

Estos días leía con interés la 'pelea' dialéctica en las redes sociales entre algunos periodistas y tertulianos a propósito de un artículo publicado en InfoLibre. La verdad es que la mencionada opinión, firmada por Toni Garrido, hace una serie de aseveraciones en las que, como casi siempre en estos casos, queda en entredicho la profesión periodística. Evidentemente, en la discusión tuitera, se reprocha al autor un intento de aleccionar sobre unos profesionales, los periodistas, y un sector, el de los medios de comunicación, que como sabemos todos los que tenemos que ver con él o no, se encuentra en sus momentos más delicados.

Me quedo con una de las reflexiones que hace Garrido en referencia a despoblar las redacciones de "tipos serenos curtidos a navajazos. Gente capaz de cocinar con la tinta de una máquina de escribir. Hombres y mujeres que congelaban una sala de prensa con el aliento". Pienso sobre esto y me da la impresión de que tiene razón... en parte. Es evidente que sus alusiones se refieren a algunos de los nombres más renombrados del sector que, desde hace algunos meses, no forman parte de las plantillas de medios de comunicación quizá más renombrados que
ellos, aunque en algunos supuestos esto lo pongo en duda. Soy o intento ser periodista (si bien para este particular tampoco hace falta la aclaración) e intuyo que Garrido, aunque en instante alguno hace referencias a la edad de los periodistas, se apoya en una distinción entre veteranos y noveles. Aquí es donde discrepo. He tenido la suerte de trabajar con periodistas jóvenes que me han enseñado mucho y de los que guardo un gran recuerdo profesional, del mismo modo que lo he hecho con maestros 'curtidos (de algunos he sacado lecciones muy positivas, de otros mejor ni recordar). 

Sinceramente creo que contraponer la "experiencia" a "tersura" a la hora de hablar de periodismo y periodistas encierra un doble error. Por una parte, la experiencia no garantiza la calidad, ¡ni mucho menos!; por otra, la tersura no es sinómino de mal hacer en esto de buscar, informar, contar, analizar u opinar sobre hechos noticiosos.

Esa tersura a la que se refiere Garrido supongo que es similar a la baja calidad con que se evalúa por sistema al periodismo local, o de provincias, donde por cierto hemos empezado muchos aunque a veces se olvide y que, tiempo al tiempo, será el salvavidas de la profesión. Algunos de esos curtidos en mil batallas cuando llegan a una ciudad pequeña porque un asunto les hace bajar de sus altares capitalinos, lo hacen  (no todos, también es verdad) con ese aire de superioridad de quien se cree mejor (que a lo mejor lo es) pero que en el ámbito local no se mueve como pez en el agua. Eso sí, dispone de su marca, del nombre del renombrado medio en el que trabaja o desempeña sus enseñanzas cual profesor. He visto y vivido situaciones que sonrojarían de vergüenza propia y ajena a algunos de los que sí se han ganado el calificativo de maestros de periodistas. Pero los otros, aquellos que por sí mismo o a través de amigos, se sirven del término "curtidos" en medios con medios, con sueldos más que decentes, utilizan precisamente la expresión de "en lo local, en las provincias, es donde se hace y aprende el verdadero periodismo", cuando solo han pisado una redacción de estas características a la hora de pronunciar la manida frase.

Volviendo al siniestro de Santiago de Compostela y al artículo en cuestión he de decir que, primero como gallego (¿hubiese habido una cobertura desde el primer momento en las televisiones generalistas si el accidente se localizase en Madrid o Barcelona?) y después como periodista, el seguimiento realizado desde las televisiones generalistas fue lamentable por nulo. Esta descalificación adquiere tintes más profesionales si la aludida es TVE, lo que lleva a preguntarse uno acerca de la capacidad de los gestores de los Servicios Informativos de la cadena pública, pero este es otro tema.

Más allá de esto, a lo mejor Toni Garrido tiene razón en sus críticas, en su descripción del sensacionalismo buscado y contado en tres dimensiones, en su denuncia de algunos momentos informativos en torno al accidente, pero la generalización es cruel y, en la mayoría de las ocasiones, injusta. La pregunta que el autor del artículo debería hacerse es si esos periodistas 'curtidos' en mil siniestros habrían realizado un trabajo mejor. La cuestión que yo le haría al mismo autor es: Si el resultado fuese el mismo ¿las críticas por su parte hubiesen sido similares? Supongo que su respuesta será afirmativa pero esto nunca lo sabremos.

miércoles, 13 de marzo de 2013

A la mierda el periodismo

Seguramente este post me va a costar más de un disgusto desde un punto de vista personal pero, con sinceridad, me veo en la necesidad de escribirlo. Este mediodía, justo antes de tener que ir a buscar a nuestra hija al colegio, mi mujer vivió uno de esos momentos que ella zanja con un "serán las hormonas", pero que todos tenemos haya o no hormonas y produzcan o no los mismos efectos en ambos sexos. 

Ella es periodista, como yo, pero desde que la televisión en la que estaba (hacía funciones de presentadora, jefa de redacción, producción, etc) decidió echarla junto a la mayoría de compañeros a la calle, paso previo al cierre, no ha encontrado otro puesto de trabajo en este sector (en cualquiera de sus soportes). He de decir que es licenciada, con estudios de postgraduado en medios audiovisuales, sabe idiomas, toca el piano y, lo que debería ser más importante en estos tiempos, tiene experiencia en radio, televisión y prensa (papel y digital). 

Hoy ha reventado porque como ella dice no encuentra el camino de regreso a una profesión para la que se ha formado y a la que ha dedicado buena parte de su vida. En todo este tiempo, lo más que ha encontrado es un trabajo en turismo (viernes, sábados, domingos y festivos por ¡300 euros al mes!).

Hoy ha estallado y no le falta razón. No entiende cómo es posible que con su formación, su experiencia, sus ganas, en cinco años no le ha salido ni una entrevista relacionada con su profesión. Yo le digo que en su, nuestra, situación están decenas de miles de periodistas en este país, pero también pienso que hay otros muchos que mantienen su puesto de trabajo por razones distintas al merito. Hay conversaciones que se mantienen entre periodistas que se quedan en esa especie de círculo de confianza, y no salen de ahí. En esas charlas entre colegas hay temas recurrentes: el estado de la profesión, lo mal pagada que está y... los apellidos repetidos, así como los méritos desconocidos que han permitido a alguno/a alcanzar metas cerradas para la gran mayoría. Pero esas palabras no traspasan ese corrillo porque, al igual que los futbolistas, lo que pasa en el terreno de juego, ahí se queda.

Aunque la edad sea un inconveniente para ellos, a pesar de que mis manos en lugar de tocar teclas de ordenador agarren las bandejas llenas de refrescos de un bar, más allá de que no conozca a nadie de renombre, no ya para que te 'coloque' sino para que te dé una oportunidad... soy de los que piensa que el periodismo lo llevaré siempre dentro. Soy el protagonista de mi propia película en la que me imagino que cualquiera de las mierdas de post que escribo en mis blogs algún día me abrirán las puertas de... del infierno; sé que son sólo deseos, sueños, pero me sirven para no pensar las 24 horas del día en el fracaso de mi intento por dedicarme a esto. 

Pero hoy ella ha escenificado ese sentimiento que a muchos nos pasa por la cabeza cada lunes, martes, miércoles... y no es que mi mujer no lo haya pensado antes ¡qué va!. Ella es capaz de disimular para que nuestra hija, la pequeña Paula, ni se inmute. En esto, como en casi todo, siempre me da lecciones porque a mí, Paula, cada dos por tres me pregunta por qué estoy enfandado. Y este miércoles, así, a mitad de semana, ella ya no ha aguantado más. 

Podría escribir aquí las mil virtudes de mi mujer, amiga y compañera. Decir que es la periodista más profesional que he conocido en mi vida. Que le encantaba su trabajo en una redacción, delante y detrás de las cámaras. Que tiene unas ansias enormes por regresar a su mundo profesional, para el que se ha formado y en el que ha adquirido enorme experiencia. Incluso podría creer que alguno de esos gurús del periodismo que pululan en este sector puede llegar a leer esta mierda de blog y sentir la necesidad de hacerle una entrevista... Pero entonces, le miro de nuevo a los ojos y pienso. ¡Coño, las ilusiones que yo tengo son bonitas, pero la realidad que ella pone sobre la mesa es la que es y en ella el periodismo, la televisión, la radio... no tienen cabida! Al final, seguiremos con bitácoras de este tipo sabiendo de antemano que el periodismo, tal y como lo habíamos conocido, se ha ido a la mierda. La duda es si el nuevo, ese que ahora surge de internet, bebe de su predecesor.