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jueves, 22 de agosto de 2013

Lecciones del "que se jodan"

www.losgenoveses.net
Es recurrente el uso que personajes públicos y ciudadanos anónimos hacen del término (mala) educación. La educación es cosa de los padres. La formación, de los centros educativos. Los medios de comunicación juegan un papel fundamental en el desarrollo de este último concepto (y en parte también del primero) que la Real Academia de la Lengua define como "Desarrollar o perfeccionar las facultades intelectuales y morales del niño o del joven por medio de preceptos, ejercicios, ejemplos, etc..".

viernes, 2 de agosto de 2013

El periodismo desde la trinchera

Es evidente que lo de arriba es solo un titular porque no voy a hablar de guerras o de corresponsales que se juegan la vida para transmitir lo que ocurre en zonas de conflicto por cuatro duros, si trabajan para medios españoles. Ni mucho menos. Estas reflexiones vienen, ya con la cabeza fría porque en caliente es mejor no dejarse llevar, a raíz no ya del poco reprise informativo demostrado por muchas cadenas de televisión el día del trágico accidente de Santiago de Compostela, sino por el tratamiento dado después al mismo y las guerras entre medios y periodistas al rebufo del siniestro.

Estos días leía con interés la 'pelea' dialéctica en las redes sociales entre algunos periodistas y tertulianos a propósito de un artículo publicado en InfoLibre. La verdad es que la mencionada opinión, firmada por Toni Garrido, hace una serie de aseveraciones en las que, como casi siempre en estos casos, queda en entredicho la profesión periodística. Evidentemente, en la discusión tuitera, se reprocha al autor un intento de aleccionar sobre unos profesionales, los periodistas, y un sector, el de los medios de comunicación, que como sabemos todos los que tenemos que ver con él o no, se encuentra en sus momentos más delicados.

Me quedo con una de las reflexiones que hace Garrido en referencia a despoblar las redacciones de "tipos serenos curtidos a navajazos. Gente capaz de cocinar con la tinta de una máquina de escribir. Hombres y mujeres que congelaban una sala de prensa con el aliento". Pienso sobre esto y me da la impresión de que tiene razón... en parte. Es evidente que sus alusiones se refieren a algunos de los nombres más renombrados del sector que, desde hace algunos meses, no forman parte de las plantillas de medios de comunicación quizá más renombrados que
ellos, aunque en algunos supuestos esto lo pongo en duda. Soy o intento ser periodista (si bien para este particular tampoco hace falta la aclaración) e intuyo que Garrido, aunque en instante alguno hace referencias a la edad de los periodistas, se apoya en una distinción entre veteranos y noveles. Aquí es donde discrepo. He tenido la suerte de trabajar con periodistas jóvenes que me han enseñado mucho y de los que guardo un gran recuerdo profesional, del mismo modo que lo he hecho con maestros 'curtidos (de algunos he sacado lecciones muy positivas, de otros mejor ni recordar). 

Sinceramente creo que contraponer la "experiencia" a "tersura" a la hora de hablar de periodismo y periodistas encierra un doble error. Por una parte, la experiencia no garantiza la calidad, ¡ni mucho menos!; por otra, la tersura no es sinómino de mal hacer en esto de buscar, informar, contar, analizar u opinar sobre hechos noticiosos.

Esa tersura a la que se refiere Garrido supongo que es similar a la baja calidad con que se evalúa por sistema al periodismo local, o de provincias, donde por cierto hemos empezado muchos aunque a veces se olvide y que, tiempo al tiempo, será el salvavidas de la profesión. Algunos de esos curtidos en mil batallas cuando llegan a una ciudad pequeña porque un asunto les hace bajar de sus altares capitalinos, lo hacen  (no todos, también es verdad) con ese aire de superioridad de quien se cree mejor (que a lo mejor lo es) pero que en el ámbito local no se mueve como pez en el agua. Eso sí, dispone de su marca, del nombre del renombrado medio en el que trabaja o desempeña sus enseñanzas cual profesor. He visto y vivido situaciones que sonrojarían de vergüenza propia y ajena a algunos de los que sí se han ganado el calificativo de maestros de periodistas. Pero los otros, aquellos que por sí mismo o a través de amigos, se sirven del término "curtidos" en medios con medios, con sueldos más que decentes, utilizan precisamente la expresión de "en lo local, en las provincias, es donde se hace y aprende el verdadero periodismo", cuando solo han pisado una redacción de estas características a la hora de pronunciar la manida frase.

Volviendo al siniestro de Santiago de Compostela y al artículo en cuestión he de decir que, primero como gallego (¿hubiese habido una cobertura desde el primer momento en las televisiones generalistas si el accidente se localizase en Madrid o Barcelona?) y después como periodista, el seguimiento realizado desde las televisiones generalistas fue lamentable por nulo. Esta descalificación adquiere tintes más profesionales si la aludida es TVE, lo que lleva a preguntarse uno acerca de la capacidad de los gestores de los Servicios Informativos de la cadena pública, pero este es otro tema.

Más allá de esto, a lo mejor Toni Garrido tiene razón en sus críticas, en su descripción del sensacionalismo buscado y contado en tres dimensiones, en su denuncia de algunos momentos informativos en torno al accidente, pero la generalización es cruel y, en la mayoría de las ocasiones, injusta. La pregunta que el autor del artículo debería hacerse es si esos periodistas 'curtidos' en mil siniestros habrían realizado un trabajo mejor. La cuestión que yo le haría al mismo autor es: Si el resultado fuese el mismo ¿las críticas por su parte hubiesen sido similares? Supongo que su respuesta será afirmativa pero esto nunca lo sabremos.

miércoles, 22 de mayo de 2013

Cara B: charla de Aznar y unos amiguetes


Y regresó, volvió el salvador, el irreductible, el verdadero estratega político al que muchos veneran y no pocos reprochan su papel en esta crisis. Lo hizo rodeado de amigos, en plan tertulia, solo faltó abrir unas cervezas y poner los pies sobre la mesa, estilo foto de las Azores. La verdad es que José María Aznar cada vez se parece más a Mourinho, incluso en la forma de amenazar. Él asegurando que volverá si lo necesita “la nación española”, recuerda a cuando el portugués dijo que “igual” se quedaba en el Madrid. Sin embargo, me da la impresión de que, al final, ambos se mueven por lo mismo: el vil dinero. El Aznar del fútbol para evitar tener que indemnizar al Real Madrid; el Mourinho de la política porque tras su paso por la presidencia del Gobierno encontró el maná con sus memorias, participación en consejos de administración y conferencias por todo el mundo. Echar en la carretera fuera de España entre el 60 y 70% de su tiempo ya puede ser productivo porque si no… Además, con lo de los sobresueldos ya no puede contar porque, supongo, ahora todo estará más controlado.

Pero Aznar es único. Empezó la charla de bar con los amiguetes hablando de la competencia, del grupo PRISA y todo porque El País ha publicado lo de Bárcenas y los sobresueldos, y Gürtel y la boda real de su hija. Ahí se pareció a la Patiño, aunque sin vena hinchada y a su manera; perdió en cierta medida los papeles, hasta el punto de que a su amigo Berlusconi le lanzó unas cuantas. Supongo que habría llamada después para limar asperezas. A continuación llegó el prohombre de la política, con sus lecciones sobre cómo salir de la crisis. Esto, sinceramente, me parece lo menos importante de todo el encuentro entre amiguetes. Quizás habría que resaltar un dato que a muchos se les pudo haber escapado pero a mí no porque soy un buen periodista y, quién sabe, tal vez a la siguiente partida de ‘brisca’ me inviten. Centro mi atención en Marhuenda, gran profesional donde los haya. Aznar le arreó varios directos a mi paisano Mariano Rajoy y, justo en ese instante, el director de La Razón empezó a irse de pensamiento de la reunión de amigos. Se sintió dolido y es lógico. Si alguien en mi presencia habla mal de mis colegas Ángel o Javi, me enojo y no me callo. Pero el exsubordinado de Rajoy aguantó el tipo, como debe ser, por eso el dirige un periódico tan importante y yo no.

Lo de atacar a la izquierda y a los nacionalistas por parte de José María Aznar entraba en el guion establecido. Siempre, con los secesionistas, ha tenido una relación de amor (como cuando ganó las primeras elecciones en el 96 y, tras los cánticos de “Pujol enano…” de sus fans les mandó callar y pidió respeto, llegando a confesar que hablaba catalán en la intimidad) odio (cuatro años después no hizo falta, ya tenía la mayoría absoluta y de respeto, ni una pizca). Al final son mamandurrias, como diría una de sus admiradoras.

A medida que avanzaba la charla entre amigos, estos se iban soltando, interrogando al estratega con destreza y valentía. Incluso, en un momento determinado, alguno de los tres periodistas presentes se atrevió a cuestionar el milagro económico de la época presidencialista de Aznar. Lo hizo para establecer la conexión entre las medidas adoptadas por su Gobierno que condujeron a la época dorada de España, y la actual crisis económica, consecuencia directa, según algunos economistas rojos, de la burbuja inmobiliaria… Vale… es verdad. No lo preguntaron pero en sus caras se vislumbró la intención y teniendo al amigo enfrente, en ocasiones así, sirve.

En definitiva, treinta y tantos minutos de entrevista, quiero decir reunión de amiguetes, en las que José María Aznar dejó un titular: ¡Mariano!, como no espabiles… ¡ojo que vuelvo!  Y ahí todos firmes pero con una cara de satisfacción, excepto Marhuenda, porque, como muchos indicaban ayer en las redes sociales “Vuelve el hombre y sus circunstancias”.

Es esta una visión de la charla entre coleguitas de ayer en Antena 3 en la que participó José María Aznar, expresidente del Gobierno. Pero para otros la ‘reunión’ fue una entrevista que se analiza siguiendo este enlace.