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jueves, 16 de mayo de 2013

De mejor físico joven a estrella del fútbol, que eso sí vende mucho

30 años, con formación universitaria y postuniversitaria, con experiencia en los centros más importantes del viejo continente pero frustrado desde un punto de vista emocional y patriótico. Así se ha debido sentir Diego Martínez Santos. Este gallego (insisto en que aquellas tierras dan más que políticos mediocres de todo signo ideológico) tiene el honor de haber sido elegido mejor joven físico experimental de Europa por sus trabajos en el Gran Colisionador de Hadrones. 

Es evidente que nadie sabe qué narices es esto y para qué sirve. Lo conocen quienes se dedican a ello pero, a tenor de como es este país, no vende. 

Querido Diego (te tuteo por aquello de que somos paisanos) el que no hayas conseguido la beca Ramón y Cajal de España era algo cantado. Como comprenderás, con el panorama que este país arrastra desde el régimen de Zapatero hasta nuestros días con el gran Rajoy, la marca España está por encima de todo y lo que tú haces sale en los medios pero sólo cuando no te dan la citada ayuda, no antes, es decir, que no eres noticia.

¿Para qué sirven tus experimentos en el Gran Colisionador de Hadrones? Por cierto, al que habría que quitar todas las subvenciones es al que le puso el nombre porque parece más el título de un libro de extraterrestres que otra cosa relacionada con la ciencia esa a la que tú te dedicas. Has dicho que quieres regresar a tu tierra, que estás cansado de vivir en Holanda. ¡Pero hombre, que allí es todo verde y no hay cuestas! Además, como todo el mundo sabe, los gallegos que hemos decidido irnos de la tierriña porque no tenemos apellido prominente, y Martínez tampoco lo es (Fraga dixit) únicamente regresamos para morir. 

En serio querido Diego, ni lo intentes porque ahora mismo en este país si no te dedicas a la construcción y estás en quiebra, o a las finanzas y necesitas ayuda estatal, lo tienes crudo porque no vendes, no eres noticia. 

Eso sí, yo te planteo alguna alternativa que podría respaldar tu regreso. Según he leído por algún sitio tienes treinta años, por lo tanto estás en la flor de la vida... deportiva. No sé si gozas, gracias a tus genes, de algún talento en alguna especialidad ¡No, el ajedrez no cuenta porque aquí no llena estadios! Si fuera tú empezaría con algún test sencillo en casa puesto que a tu edad todavía estás a tiempo de despuntar en algo. Yo te recomiendo el fútbol o el baloncesto, aunque creo que para esto no das la altura necesaria. 

Sin duda, si cambias la física cuántica por el físico deportivo futbolero y destacas (también aquí necesitas un padrino, pero es cuestión de buscarlo) te garantizo que retornarás a España. Para convencerte te doy un dato. En las manifestaciones por los recortes, contra la privatización de la sanidad pública o la educación, siempre están los mismos y no logran nada; sin embargo, recuerdo cuando al Celta de Vigo y al Sevilla quisieron descenderlos de Primera a Segunda División. Miles de personas salieron a la calle, con un fervor y devoción que solo encuentra parangón en nuestra ministra de Empleo, Fátima Báñez, y su relación con la Virgen del Rocío. Pues al final, esos aficionados, lograron que no se adoptase la drástica medida ¡Faltaría más! O me viene a la cabeza el lío que se montó cuando se propuso que las retransmisiones deportivas fueran todas de pago. Ahí salió el ministro de entonces Francisco Álvarez Cascos y se inventó aquello de "los partidos de interés general". Son algunos ejemplos que te pueden servir de reflexión.

Querido Diego, piénsatelo, de verdad. Abandona la física y dedícate al deporte. Los éxitos de nuestras selecciones y deportistas son la clave del éxito como nación, como ya dijo y comprendió tu colega Alberto Sicilia. Quién no conoce a Nadal, Induráin, Iker (no Jiménez, sino Casillas) Xavi, Iniesta, los Gasol, etc. Ellos sí que disponen del respaldo popular. Lo dicho, si quieres volver a vivir en la tierriña ya sabes, menos actividad intelectual y más actividad deportiva. ¿Se hacen la foto el presidente del Gobierno o los mandamases de las comunidades autónomas con el médico tal, el investigador fulanito o el escritor pascual? La excepción es el Rey aunque él sale con médicos porque se cae mucho, además vende por sí mismo y lo utiliza para pedir perdón y decir que no lo volverá a hacer (además dicen que fue deportista ¿lo ves?

Un último dato ¿Cuál es el periódico en papel y digital más visto de este país? El Marca. Pues eso.
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martes, 22 de enero de 2013

¿Sólo los políticos son corruptos?


No seré yo el que adopte el papel de abogado del diablo a la hora de opinar sobre la clase política. Sin embargo, a tenor de todo lo que está aconteciendo, creo que es justo poner un cierto límite por varias razones. La principal tiene que ver con la supervivencia del propio sistema. Llámenme caduco si así lo desean, pero no soy partidario de una anarquía, o de los que creen que la clase política es un mal necesario de la democracia; antes al contrario, es una parte muy importante para su consolidación, mantenimiento y protección. 

Esto no quiere decir que no sea lícita la crítica dirigida a los representantes públicos, es más, la considero absolutamente necesaria para que la ciudadanía pueda ejercer una fiscalización, llamémosla social, a la que se debería unir la judicial, conformando un binomio prioritario para el sistema. Para ello los medios de comunicación, y los periodistas en particular, juegan un papel protagonista, ahogado por desgracia en los últimos años, pero con una luz al final del túnel: internet. 

Sin desviarme del tema inicial, que además da título a este post, me pregunto ¿la corrupción es sólo cosa de políticos o es inherente a la especie humana ibérica?

Cuando el actual Gobierno habló por vez primera (marzo de 2012) de la Ley de Transparencia, en este blog mencioné el Lazarillo de Tormes que amplié con una segunda parte dos meses más tarde. Entonces me centré en los políticos. Hoy, con todo lo que está cayendo, quizás habría que plantear el asunto desde la perspectiva del ciudadano español en general. 


Que éste es un país de pícaros es algo que nadie puede poner en duda, pero ¿llevamos la corrupción en la sangre, en el carácter? Mi respuesta es afirmativa y para ello simplemente basta recurrir a algunos ejemplos. 

Cuando criticamos a los políticos es, en muchas ocasiones, porque se sirven de un cargo en su propio beneficio pero no nos percatamos de que en nuestra vida diaria, en cierta medida, también actuamos de manera reprobable. 

Lo hacemos cuando vamos al médico y buscamos a algún conocido que nos 'cuele' para evitar la espera, cuando alguien nos comenta que en su trabajo está bien visto pagar un 'dinerillo' o hacer un regalo al encargado de turno de la ventanilla X para que acelere tal o cual trámite, cuando los operarios de cualquier administración local o de una diputación provincial se las arreglan para sacarse, en su horario de trabajo, un sobresueldo (que "no es para ser millonario" se encargan enseguida de justificar). Quién no tiene un sobrino policía o un primo de un conocido que nos hace un apañito para renovar el DNI porque lo necesitamos y está caducado; por no hablar de los enchufes para acceder a un empleo en un medio de comunicación (¡¿eh, colegas?¡)... 

Son ejemplos que se dan a diario y que todos conocemos o de los que hemos oído hablar. Visto lo visto, la conclusión es que, dentro de las posibilidades de cada uno y en su ámbito de actuación (privada, pública o personal), la población española es, a un determinado nivel, corrupta, lo que también explicaría que presidentes autonómicos, alcaldes, etc, tras ser imputados, procesados e, incluso, condenados por delitos relacionados con el cargo para el que han sido elegidos, repiten gracias al beneplácito del pueblo en forma de respaldo en las urnas. 

La solución a todo esto sería un análisis médico-científico de nuestra idiosincrasia para poder determinar el origen (al estilo Freud) y, lo más importante, los posibles remedios. No obstante, los recortes se han cebado también con la investigación, así que no nos queda otra que aguantar y esperar a que vengan tiempos mejores. Es una pena que en los centros mundiales donde se juegan los dineros no tengamos un primo o un conocido porque, de ser así, nuestro país, gracias a una serie de gestiones un tanto confusas que desarrollamos con maestría por mor de ese ¿gen, facultad, don? saldría antes de la crisis, lo que a su vez significaría la llegada de dinero y, por lo tanto, el impulso de la investigación con la que podríamos determinar la génesis de esa peculiaridad típicamente ibérica. En ese momento se iniciaría el fin de la corrupción en España.

Volveré en otra ocasión sobre la clase política (seguramente mañana o dentro de un rato), de la que solemos generalizar las malas conductas pero no las buenas. Nunca es bueno pluralizar, tampoco en relación con este asunto. Por el momento, yo duermo con la conciencia tranquila pero si mañana me encuentro un sobre en un bar con 24.000 euros... no sé, no sé.

*Publicado en www.pontevedraviva.com